El pequeño rayo que despertó el bosque

Había una vez un pequeño rayo de sol que se llamaba Soñoliento.

Una mañana, Soñoliento asomó la cabeza desde el cielo y miró hacia abajo. El bosque entero dormía bajo una manta de nieve blanca y suave.

—¡Ya es hora de despertar! —dijo Soñoliento.

Y, ¡zas!, se deslizó desde el cielo hasta posarse sobre la nieve. Tocó un copito de hielo y este se derritió. ¡Glup, glup! Un chorrito de agua empezó a correr.

—¿Oyes eso? —gruñó el Oso desde su cueva. Abrió un ojo y vio a Soñoliento.

—¿Ya llegó la primavera? —bostezó el Oso.

—¡Sí! —rió Soñoliento—. ¡Arriba, perezoso!

El Oso se estiró, salió de la cueva y se lavó la cara con agua fría.

Soñoliento rodó más allá. Vio un árbol. En una rama, la Ardilla dormía hecha una bolita.

Soñoliento acarició su cola peluda. La Ardilla abrió los ojos.

—¡Buenos días! —chilló ella.

Y saltó a otra rama a buscar las nueces que había escondido en otoño.

Soñoliento siguió rodando hasta un arroyo. Bajo una hoja, el Erizo dormía.

—Erizo, ¡despierta! —lo llamó Soñoliento.

El Erizo olfateó el aire.

—Mmm, huele a primavera —dijo, y se fue a buscar escarabajos entre la hierba.

Soñoliento saltaba de flor en flor. Donde él tocaba la tierra, brotaban campanillas blancas y delicadas.

—¡Gracias, Soñoliento! —cantaban las flores.

Los pájaros volvían a casa y cantaban canciones alegres. El Oso recogía bayas. La Ardilla saltaba entre las ramas. El Erizo corría por los senderos. ¡Todo el bosque estaba despierto!

Y Soñoliento seguía rodando, despertando más árboles, más animales, más flores.

Cuando llegó la noche, estaba muy cansado.

—Qué bien me siento —susurró.

Subió de nuevo al cielo y se acurrucó junto a mamá Sol.

—Buen trabajo, hijo —dijo mamá Sol—. Ahora descansa.

Soñoliento cerró los ojos y sonrió.

Abajo, en el bosque, todos los animalitos se preparaban para dormir. Estaban felices. La primavera había llegado. La manta blanca de nieve se había derretido. La hierba verde crecía. Las flores se abrían.

Y todos sabían que mañana, Soñoliento volvería a despertar el bosque.