Zorrita y el Lobo Aprenden a Ser Amigos

En el bosque vivían dos amigos: Zorrita, de pelaje rojizo y cola blanca, y Lobo, grande y gris, de patas enormes.

Una mañana de invierno, Zorrita pasó junto al río helado y vio un cubo con peces que los pescadores habían dejado. Cogió unos cuantos y los escondió bajo un arbusto.

Luego llegó Lobo, hambriento y triste.

—Zorrita, ¿de dónde sacaste ese pescado? —preguntó.

Zorrita entrecerró los ojos con picardía:

—¡Lo pesqué yo misma! Metí la cola en un agujero del hielo y los peces se engancharon solos.

—¿De verdad? —dijo Lobo, sorprendido.

—Claro —respondió Zorrita—. Busca un agujero, mete la cola y espera. Verás qué fácil.

Lobo, emocionado, corrió al río, encontró un hueco en el hielo y sumergió su larga cola. Se sentó a esperar. Pero el frío era cada vez más fuerte, y el agua empezó a congelarse alrededor de su cola.

Zorrita miraba desde lejos, pero de repente sintió vergüenza. Recordó que el invierno pasado, cuando ella estaba enferma, Lobo le había dado su último trozo de carne.

—¡Ay, qué he hecho! —dijo para sí.

Y fue corriendo hacia Lobo.

—¡Saca la cola! —gritó—. Era una broma, perdóname. Así no se pesca.

Lobo tiró con fuerza justo a tiempo, antes de que el hielo lo atrapara. Saltó, se sacudió: la cola estaba entera, solo mojada y fría.

—Me engañaste —dijo Lobo, apenado.

—Lo siento —susurró Zorrita—. No pensé. Ven, te enseñaré dónde dejaron los pescadores el pescado. Lo compartiremos.

Lobo reflexionó un momento. Aunque estaba dolido, vio que Zorrita se arrepentía de verdad.

—Está bien —dijo—. Pero no vuelvas a ser tan astuta.

Fueron juntos. Zorrita sacó el pescado del arbusto y le dio a Lobo la parte más grande.

—Toma, porque eres mejor que yo —dijo.

Lobo sonrió. Se sentaron bajo un viejo pino y comieron en silencio, mientras la nieve caía suavemente.

Desde aquel día, Zorrita intentó ser menos tramposa. Cada vez que quería engañar a alguien, recordaba la confianza de Lobo y lo bien que se sintió al hacer lo correcto.

Así vivieron: Zorrita, aprendiendo a ser honesta, y Lobo, sabiendo perdonar.