Richi el leoncito y el ratoncito

En la sabana vivía un leoncito llamado Richi. Tenía una melena suave y unas patas enormes. Quería ser muy fuerte.

Richi intentaba rugir bien fuerte: «¡GRRR!» Pero todos los animales decían: «¡Más bajo, Richi!» Y Richi se ponía triste.

Un día, Richi vio un ratoncito que temblaba debajo de un arbusto. «¿Por qué tienes miedo?», preguntó Richi. «El elefante grande pisa muy fuerte y rompe mi casa», susurró el ratoncito.

Richi fue donde el elefante. Podía rugir, pero en vez de eso dijo en voz baja: «Elefante, no pises tan fuerte. El ratoncito se asustó». El elefante se extrañó: «¿Quién?» Richi señaló con la pata: «Allí, debajo del arbusto». El elefante miró y vio al diminuto ratón. Se sintió apenado.

«Perdón, ratoncito, no quería asustarte», murmuró el elefante. Cuidadosamente, pasó por encima del arbusto y siguió su camino.

El ratoncito salió y miró a Richi. «¿Cómo lo lograste? ¡No rugiste y te hizo caso!», dijo contento. Richi sonrió. Entendió que la verdadera fuerza no está en el rugido fuerte, sino en hablar con calma y proteger a los más pequeños.

Desde entonces, Richi no gritaba. Se acercaba en silencio y ayudaba a todos. Y todos los animales de la sabana sabían: el más fuerte es el que tiene un corazón bondadoso.