Jirafa Tito y el pajarito

En la sabana vivía una jirafa llamada Tito. Era tan alta que podía alcanzar las hojas más altas de las acacias. Los otros animales le pedían ayuda, pero Tito se reía:

—¡Creced vosotros! ¡Yo estoy muy ocupado!

Una mañana, Tito se despertó y estiró el cuello. Quería comer sus hojas favoritas, pero de repente —¡ay!— algo le pinchó en el cuello. Intentó girar la cabeza a la izquierda, no pudo. A la derecha, tampoco. ¡El cuello no se movía!

—¡Auuuu! —gritó la jirafa—. ¡Alguien, ayúdeme!

Llegó la cebra Lila corriendo.

—¿Qué te pasa, Tito?

—¡No puedo girar el cuello! ¡No alcanzo las hojas! ¡Tengo hambre!

La cebra saltó y saltó, pero era demasiado bajita. No alcanzó.

Llegó saltando el canguro Botas.

—¡Yo lo haré! —y dio un salto enorme. Pero tampoco llegó a las ramas.

Tito se sentó en el suelo. Le dolía y estaba triste. Las lágrimas rodaban por su largo cuello.

—Qué difícil es esto —susurró—. Seguro que así se sentían los otros cuando yo no les ayudaba…

Entonces, algo aleteó sobre su cabeza. Un pajarito pequeño, llamado Pío, se posó en su oreja.

—Te oí llorar —pió bajito—. Me dio pena. ¡Te traeré hojas!

Pío voló a la acacia, arrancó con su pico las hojas más jugosas y se las llevó a la jirafa. Luego otra. Y otra.

Las hojas eran pequeñas, ¡pero tan ricas! Tito comía despacio y pensaba: un pajarito tan chiquito, y no le fue indiferente. Vio que sufría y vino a ayudarle.

Al anochecer, el cuello de Tito ya estaba bien. Movió la cabeza con cuidado —¡sí, ya podía!

A la mañana siguiente, apenas salía el sol, Tito ya estaba junto a la acacia. Cogía hojas con suavidad y las amontonaba.

—Estas son para Lila —decía bajito—. Estas para Botas. Y estas jugosas, para Pío y sus polluelos.

Cuando todos despertaron, vieron hojas frescas junto a sus casas. Y la jirafa Tito sonreía cerca.

Pío voló a su hombro y cantó suavemente:

—Gracias, Tito.

La jirafa no dijo nada. Solo asintió y siguió repartiendo el desayuno.

En la sabana reinaba la calma. Todos desayunaban juntos, y el sol brillaba tan cariñoso que parecía sonreírles.